Por Javier Elena, integrante del equipo de Masculinidades y Comunicación de Grow- género y trabajo
Cuando hablamos de bienestar laboral hablamos de una multiplicidad de dimensiones que se interrelacionan para generar las condiciones en las que trabajadores y trabajadoras puedan desarrollarse de una manera positiva en el trabajo. Con la campaña Saltos al bienestar laboral, desde Grow- género y trabajo buscamos poner la lupa en cada una de estas dimensiones.
La económica es una de las dimensiones que hay que considerar para satisfacer necesidades básicas y garantizar cierta calidad de vida. También para proveer seguridad, permitir proyectar el futuro y garantizar la autonomía que habilite un desarrollo libre. En este sentido, el género es una variable a tener en cuenta, ya que tiene implicancias concretas que generan desigualdad.
Las brechas de género
En América Latina la brecha salarial entre hombres y mujeres es, en promedio, alrededor del 20% (OIT, 2025). Estas brechas se explican por distintas causas. Por un lado, la desigual distribución de tareas de cuidado. Por otro lado, la segregación horizontal: las mujeres se insertan en mayor medida en trabajos también vinculados al cuidado y con menores ingresos. En tercer lugar, las mujeres encuentran diversas barreras para acceder a puestos de liderazgo (tema que desarrollamos en la dimensión profesional de esta campaña), lo que se conoce como techos de cristal. En América Latina las mujeres representan sólo el 36% de los puestos directivos (Grant Thornton, 2024).
Para la población LGBT, la situación es mucho más delicada, ya que enfrentan mayores situaciones de exclusión. Según los datos del Primer Relevamiento Nacional de Condiciones de Vida de la Diversidad Sexual y Genérica (2023) con los datos del INDEC, la desocupación entre personas trans y no binarias más que duplica la media nacional.
Cada organización puede hacer lo suyo
Si el bienestar económico es clave para construir culturas organizacionales en las que todas las personas estén cómodas, un primer paso es reconocer algunos factores centrales: ¿existen brechas salariales según género, identidad o rol? ¿hay políticas claras de compensación? ¿Se tiene en cuenta el salario emocional (clima, reconocimiento y posibilidades de desarrollo)?
La falta de reconocimiento salarial puede generar incomodidad, no solo desde lo individual, sino también desde lo colectivo, y perjudicar el desempeño de los grupos de trabajo. Tener un diagnóstico claro de la situación en cada organización permitirá llevar adelante los cambios necesarios para que todo el grupo se sienta cómodo y reconocido.
Desde Grow- género y trabajo acompañamos a las organizaciones a implementar acciones directas para atender estas situaciones. Realizamos diagnósticos organizacionales integrales sobre aspectos de la cultura laboral, entre los que está la brecha salarial, para detectar desigualdades en los espacios de trabajo. Ofrecemos la revisión de escalas y compensaciones, para tener criterios claros e igualitarios. Asimismo, desarrollamos estrategias para promover bienestar y sostenibilidad en el trabajo.
Para cerrar, queremos reiterar que pensar en la dimensión económica es clave en el camino de promover el bienestar, tanto individual como grupal. No solo porque tiene su correlación con la calidad de vida, sino porque implica reconocimiento, seguridad, proyección, y sentido de pertenencia.



