El 20 de julio se celebra el Día del Amigo, pero no todas las amistades se viven de la misma manera. ¿Por qué muchos hombres se sienten solos incluso rodeados de amigos? ¿Qué lugar ocupa la vulnerabilidad en esas relaciones? Y, sobre todo, ¿cómo podemos construir masculinidades más abiertas, sensibles y conectadas?
Este 20 de julio se celebra en Argentina el día del amigo. Los discursos promueven el festejo y el encuentro. Las publicidades se suman a esta celebración. Los espacios sociales -laborales, educativos- aprovechan la ocasión para poner en un primer plano la amistad. Ahora bien, ¿influye el género en las relaciones de amistad? ¿son iguales los vínculos entre varones que entre mujeres y personas de la comunidad LGBTIQ+? ¿O los mandatos y estereotipos de género también influyen en este tipo de vínculos? Desde el equipo de masculinidades de Grow-género y trabajo creemos que los mandatos de masculinidad limitan las formas en que se da la amistad entre varones; y que reflexionar sobre ellos trae beneficios para todos.
La soledad masculina
En una investigación realizada por Equimundo, una ONG referente en el trabajo con masculinidades, en EEUU el 65% de los jóvenes entre 18 y 23 años afirmó sentir que nadie lo conocía realmente (Equimundo, 2023). Esto se da en un contexto social y tecnológico en donde es cada vez más sencillo conectarse y comunicarse con las otras personas ¿A qué se debe esta paradoja?
Los mandatos de masculinidad restringen las formas en que los varones construyen sus vínculos. Al priorizar características como la fortaleza, la autosuficiencia, el control de las emociones, se limita la posibilidad de desarrollar relaciones de amistad más abiertas, sinceras, profundas. La competencia -ya sea explícita o implícita- se impone a la cooperación en diversos terrenos: el físico, el económico, el sexual, lo que restringe la posibilidad de mostrarse vulnerable frente a los otros.
La campaña “Amigo date cuenta”, impulsada hace algunos años por Spotlight Argentina ponía esta problemática en primer plano y lanzaba una pregunta: “¿No te pasó que a veces estás rodeado por un montón de amigos pero igual te sentís solo?”
Hacia la transformación
Desde Grow-género y trabajo creemos que uno de los principales problemas es que los hombres no sienten que la agenda de diversidad, equidad e inclusión los involucre. En nuestros espacios de formación con hombres solemos preguntar con qué identifican a la agenda de género, y de forma casi unánime surge la referencia a mujeres y comunidad LGBTIQ+. No termina de visualizarse que los hombres están atravesados por mandatos que los condicionan: en sus gustos e intereses, en sus formas de ser, de comportarse, en sus formas de relacionarse. Y que se puede trabajar sobre estos mandatos para transformarlos, lo que supone beneficios para los propios hombres y en sus vínculos con otras personas.