Transformar los entornos laborales en espacios seguros no es solo una cuestión de normativas, sino también, del compromiso organizacional de los que quieran dar este gran paso. Tras un intenso año de trabajo, desde Grow- género y trabajo, celebramos el cierre del proyecto “Fortalecimiento Institucional en Violencia de Género”, una iniciativa que logró cruzar la frontera de la teoría para transformar desde la práctica a 10 organizaciones clave.
El proyecto, que contó con el apoyo fundamental de las Embajadas de Australia, Nueva Zelanda y Canadá, nació con el objetivo de prevenir y abordar la violencia de género de mujeres a través del fortalecimiento de sus organizaciones empleadoras.
El camino recorrido: de las herramientas a la acción
A lo largo del año, el equipo de Grow acompañó a las organizaciones en un proceso de tres etapas:
- Construcción de protocolos y guías de abordaje: el diseño de procedimientos claros para que las organizaciones sepan cómo prevenir y abordar esta problemática.
- Formación técnica: formar a los equipos de gestión con herramientas de abordaje.
- Sensibilización: Espacios de reflexión con las mujeres de las organizaciones para identificar y prevenir violencias de género en distintos ámbitos.





Mucho más que una capacitación: Detectar lo invisible
Para el equipo de Grow, este proyecto tuvo un significado especial. En el camino, emergieron historias y situaciones de violencia de género que no habían sido abordadas previamente. Gracias a la estructura del proyecto y al gran equipo que lo llevó adelante, se pudo brindar el acompañamiento y el fortalecimiento para que muchas de las mujeres destinatarias pudieran encontrar una respuesta adecuada dentro de sus organizaciones empleadoras..
Algunos de los testimonios de quienes formaron parte reflejan esta transformación:
Agradecer, siempre
Este impacto no habría sido posible sin la confianza y el apoyo financiero de las Embajadas de Australia, Nueva Zelanda y Canadá, quienes apostaron por el fortalecimiento institucional como la vía hacia una sociedad más justa y libre de violencias de género.
También, a las 10 organizaciones participantes, nuestro agradecimiento por aceptar el desafío de transformarse. Este proyecto nos enseñó que los protocolos y guías de actuación son necesarias, pero es el compromiso real con esta agenda es lo que impulsa los cambios verdaderos. Gracias por permitirnos ser testigos de ese antes y después, y por demostrar que la igualdad de género no es un ideal lejano, sino una acción diaria que construye entornos donde las mujeres pueden sentirse alojadas y validadas.


